Por Mayra Boleaga

*El INBAL resguarda casi 200 piezas del artista entre grabados, dibujos y pinturas en distintos acervos nacionales

Coneme / A cien años del nacimiento de Arturo García Bustos, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), le rindió un homenaje en el Palacio de Bellas Artes al pintor, grabador y muralista, con un encuentro que reunió a especialistas, artistas, familiares y discípulos para reflexionar sobre la trayectoria, aportaciones y vigencia de uno de los representantes de la tradición gráfica y muralista mexicana del siglo XX.

Durante el conversatorio se abordaron distintas dimensiones de su obra, en la que García Bustos conjugó compromiso social, rigor técnico y una profunda sensibilidad hacia la historia, las comunidades y la diversidad cultural de México.

Las intervenciones estuvieron acompañadas por la proyección de fotografías y documentos que recorrieron distintas etapas de la vida personal y profesional del artista: imágenes en su estudio y durante la realización de obras murales; registros junto a su esposa, la artista Rina Lazo, colegas, amigos y familiares; así como fotografías de su participación en marchas, mítines y otras actividades políticas vinculadas con su militancia en el Partido Comunista Mexicano.

La directora general del INBAL, Alejandra de la Paz Nájera, destacó que García Bustos “se distinguió por una mirada atenta a las comunidades, a las expresiones populares, a la diversidad cultural de México y a los procesos históricos y políticos que marcaron el siglo XX”.

Sobre el legado del artista, formado en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”, informó que el INBAL conserva casi 200 piezas entre grabados, dibujos y pinturas. “Esta presencia sostenida en las colecciones nacionales confirma la trascendencia de su legado y refrenda el compromiso del Instituto de conservarlo, estudiarlo y acercarlo a las generaciones presentes y futuras”, afirmó.

La historiadora del arte del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (Cenidiap), Dina Comisarenco, planteó que García Bustos “fue capaz de encontrar una unión inseparable entre su convicción ética y su sensibilidad estética. Para él, el verdadero arte revolucionario debía defender las causas populares y campesinas, los derechos humanos, la libertad y la paz”.

Comisarenco recordó la experiencia que García Bustos y Rina Lazo vivieron en Guatemala durante la década de 1950, un episodio que marcó al artista y reforzó su utilización de la gráfica como instrumento de denuncia política. “Su arte no se limita a mostrar el dolor de la historia, también imagina y nos ayuda a imaginar la posibilidad de transformarla. Arturo García Bustos decía y creía firmemente que el arte, en todas sus formas, es la salvación del mundo”.

El historiador y crítico de arte Luis Rius Caso puso especial atención en En tinta negra y en tinta roja. Arturo García Bustos, vida y obra, de Abel Santiago, libro construido a partir de la memoria y la voz del propio artista, y que consideró una aportación que trasciende el ámbito biográfico. “Es este un gran libro sobre García Bustos y, a la vez, un gran libro sobre el arte mexicano desde la óptica de García Bustos”.

La artista visual Inda Sáenz destacó a García Bustos como investigador y profundo conocedor tanto del mundo prehispánico como de la historia de México, además de recordar su participación política y cultural en movimientos de solidaridad con distintos pueblos. “Hay muchos bocetos, hay muchas cosas en el archivo maravilloso que tiene la arquitecta Rina García Lazo y que son de la familia y que habría que rescatar”, señaló.

El pintor y muralista Ernesto Ríos, recordó los años, entre 1985 y 1987, en los que fue alumno y asistente en Oaxaca de García Bustos. “Esos tres años me convirtieron en muralista”, afirmó.

“Cuando miraba algo interesante, algún indígena, un trabajador, algo, inmediatamente él se ponía a dibujar rápido. Entonces esa parte tan importante, esa pasión que yo le miraba por el arte, ese compromiso, quedó plasmado en mí”, relató Ríos sobre los recorridos que realizaba junto al maestro por distintas regiones de Oaxaca.

Rina García Lazo, hija de Arturo García Bustos y Rina Lazo, recordó a su padre desde la intimidad familiar y señaló que crecer junto a ambos artistas le permitió comprender “que el arte no era solamente una profesión, sino una forma de vivir con honestidad, disciplina, sensibilidad y compromiso”.

García Lazo destacó el significado de realizar el homenaje en el Palacio de Bellas Artes, recinto que también alberga Xibalbá, el inframundo de los mayas, de Rina Lazo. “Estar hoy hablando aquí de mi padre, en este mismo espacio que también guarda la obra cumbre de mi madre, me resulta especialmente emotivo. Es como sentir que, de alguna manera, sus dos caminos vuelven a encontrarse en este lugar tan querido para el arte de México”.

Por su parte, el coordinador nacional de Artes Visuales del INBAL, Gerardo Cedillo, destacó que preservar la memoria y reconocer la contribución de quienes han marcado el quehacer artístico del país. “Conservar una obra no basta si no se le acompaña de espacios como este, donde se piensa, se discute y se comparte con especialistas, artistas y públicos de diferentes generaciones”.

Con acciones como el homenaje a García Bustos, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del INBAL, reconoce y mantiene vivo el legado de las y los grandes maestros de las artes visuales del país, al tiempo que impulsa la conservación, el estudio y la difusión de su obra para acercarla a las generaciones presentes y futuras.