Por Claudia Rojas

*El tenor italiano celebró 30 años de trayectoria con un concierto de entrada libre que reunió a más de 130 mil personas en la Plaza de la Constitución *Los Ángeles Azules, Ximena Sariñana y la Orquesta Sinfónica de Minería acompañaron al artista en una velada que fusionó la música clásica con sonidos contemporáneos

Coneme / Bajo el cielo de la Ciudad de México y con una plancha del Zócalo completamente llena, este sábado 18 de abril de 2026 el tenor italiano Andrea Bocelli ofreció un concierto de entrada libre que reunió a más de 130 mil personas, quienes se dieron cita desde tempranas horas para disfrutar de una noche histórica en el corazón de la capital del país.

Impulsado por el Gobierno de la Ciudad de México y Banco Plata, el concierto inició con un recorrido audiovisual por la trayectoria del artista, desde sus primeras interpretaciones, en la década de 1970, hasta su consolidación como una de las voces más reconocidas a nivel mundial, con piezas emblemáticas de la ópera como La Bohème, Werther, Madama Butterfly, Tosca, Carmen, Romeo y Julieta y Lucia di Lammermoor.

En punto de las 19:00 horas, y con la presencia de la Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, e invitados especiales, el escenario se iluminó y la voz de Andrea Bocelli comenzó a resonar entre los edificios históricos que rodean la Plaza de la Constitución. El repertorio abrió con obras de Giuseppe Verdi, como Il trovatore (Acto III: “Di quella pira”) y “La donna è mobile”, marcando desde el inicio el tono de una velada que transitó con naturalidad entre la ópera y la música popular y que fue construyendo una conexión profunda con el público.

A lo largo del concierto, el tenor estuvo acompañado por la Orquesta Sinfónica de Minería, bajo la dirección de Carlo Bernini, y una selección de artistas invitados que enriquecieron la experiencia musical. La soprano Larisa Martínez interpretó “Les filles de Cadix” y participó en emotivos duetos de La traviata y La rondine, mientras que el barítono Juan Carlos Heredia dio vida al “Toreador” de Carmen. Juntos, ofrecieron también fragmentos de Les pêcheurs de perles, de Georges Bizet, en interpretaciones que destacaron por su precisión y fuerza escénica.

Uno de los momentos más destacados llegó con la participación de la soprano Larisa Martínez, quien, junto a Bocelli y Heredia, interpretó fragmentos de Il trovatore, logrando una ejecución coral que fue ampliamente ovacionada. La potencia de estas piezas se vio complementada con la interpretación de Carmina Burana, que aportó una dimensión épica al programa.

Más adelante, la velada dio paso a un repertorio más cercano al público con un popurrí de los temas que han marcado la trayectoria internacional del tenor, entre ellos “Vivo por ella” y “Por ti volaré”, que fueron coreados por miles de asistentes, generando uno de los momentos de mayor conexión colectiva de la noche.

La participación de la violinista Rusanda Panfili con “Libertango” añadió un matiz contemporáneo y virtuoso al concierto, mientras que la presencia de bailarinas y bailarines en escena sumó dinamismo, ritmo y color, enriqueciendo la experiencia visual y escénica del espectáculo.

En punto de las 20:20 horas, el ambiente tomó un giro festivo con la aparición de Los Ángeles Azules, quienes, acompañados de Ximena Sariñana, interpretaron “Mis sentimientos”, provocando que la plancha del Zócalo se transformara en una pista de baile multitudinaria. Posteriormente, se unieron a Bocelli para interpretar “What a Wonderful World” y “Vivo por ella”, en un cierre colaborativo que simbolizó el encuentro entre distintos géneros musicales.

Un total de siete mil sillas fueron colocadas frente al escenario para brindar mayor comodidad al público; sin embargo, la mayoría de las y los asistentes permanecieron de pie, acompañando cada interpretación con aplausos, ovaciones y muestras de entusiasmo que se mantuvieron constantes a lo largo de toda la noche.

Desde distintos puntos de la ciudad y del país, familias completas, parejas, turistas y grupos de amigas y amigos se reunieron para formar parte de esta experiencia colectiva, convirtiendo al Zócalo capitalino en un espacio de encuentro, celebración y disfrute compartido.

“Es algo que no se vive todos los días. Poder escuchar a Andrea Bocelli en el Zócalo y de manera gratuita es un regalo para la ciudad. Se siente una emoción muy especial estar aquí con tanta gente. Llegamos desde tempranas horas para alcanzar lugar y valió completamente la pena. La música, el ambiente y ver el Zócalo así de lleno hacen que sea una experiencia inolvidable”, compartió Mariana López, vecina de la alcaldía Iztapalapa.

La velada finalizó entre aplausos, una ovación de pie y un espectáculo de fuegos artificiales que iluminó el cielo del Centro Histórico al ritmo de Nessun dorma, cerrando con broche de oro una noche memorable para las más de 130 mil personas asistentes.