Por Alberto Tezcatl

Coneme / Somos un momento, nada más,

un soplo breve, fugaz y cierto,

la huella leve que el tiempo da,

un eco vivo resonando en el viento.

Somos camino, somos razón,

somos pregunta y pasión,

la voz que nace del corazón,

la calma pura tras la emoción.

Somos la risa, somos el hoy,

la mano abierta, el paso lento,

la luz que queda tras el sol,

y el alma en paz con el momento.

Porque al final, ser no es durar,

sino vivir, sentir y dar:

un solo instante puede bastar…

para en un recuerdo perdurar.