Por Mayra Boleaga

*Entre las obras están los murales: Vistas de Puebla, el único trabajo de dicho formato que sobrevive de Gerardo Murillo “Dr. Atl”, y Mapa de Producción de la República Mexicana (Rutas marítimas), de Miguel Covarrubias

*Permanece abierta hasta el 14 de febrero de 2027, en las salas temporales del recinto

Coneme / Entre murales rescatados del olvido, mapas que sobrevivieron al terremoto de 1985 y postales que alguna vez vendieron al mundo la idea de un México exótico y vibrante, el Museo Nacional de Arte (Munal) abrió las puertas de México: ruta y destino, una exposición que convierte la memoria visual del país en un viaje por los paisajes, símbolos y fantasías con los que se construyó la identidad nacional durante el siglo XX

La muestra, impulsada por la Secretaría de Cultura federal y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), no solo reúne obras de arte: despliega una cartografía emocional de un país que aprendió a mirarse y a promocionarse al mismo tiempo.

Durante la inauguración, la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, destacó que la exposición refleja la vocación del INBAL por reinterpretar el patrimonio artístico desde nuevas lecturas históricas. “Es parte de cómo presentamos nuestras colecciones, bajo qué mirada y cuál es la revisión histórica que queremos hacer”, expresó.

La funcionaria celebró además el renovado interés del público por los espacios culturales del país. De acuerdo con sus cifras, los más de 185 museos administrados por el INBAL y el INAH registraron un aumento de 20 por ciento en asistencia entre 2024 y 2025.

Para Curiel de Icaza, la exposición permite comprender cómo el arte, la propaganda turística y las imágenes populares moldearon el rostro de México ante los ojos del extranjero. “Nos va a permitir mirar cómo el arte y la imagen en el turismo participaron de manera impresionante en el México que se presentó al mundo”, afirmó.

La directora general del INBAL, Alejandra de la Paz Nájera, sostuvo que el patrimonio cultural sigue siendo una de las grandes puertas de entrada al país. “El patrimonio artístico se convierte en un motor de experiencias y en un encuentro directo con nuestras múltiples identidades”, señaló.

Mientras tanto, la directora del Munal, Mireida Velázquez Torres, invitó a mirar más allá de los grandes lienzos y reconocer la fuerza de otros lenguajes visuales que habitan la memoria colectiva. “La imaginación pública del siglo XX también se construyó desde la fotografía, la gráfica y los medios modernos”, apuntó.

El país de las postales, los trenes y los murales

Curada por Claudia Garay, la exposición se sitúa en el periodo que va de la posrevolución al llamado “Milagro mexicano”, décadas en las que el país se transformó en destino de artistas, intelectuales y viajeros seducidos por sus colores, sus tradiciones y su promesa de modernidad.

El recorrido reúne alrededor de 380 piezas entre pinturas, fotografías, películas, mapas, revistas ilustradas, carteles turísticos, joyería y mobiliario. Cada objeto parece contar la misma historia desde distintos ángulos: la invención de un México mestizo, pintoresco y monumental.

Apenas cruzar la entrada, el visitante se encuentra con Vistas de Puebla, el único mural sobreviviente de Gerardo Murillo, como si fuera un viejo guardián de la memoria nacional. Más adelante, casi al cierre del recorrido, reaparece una joya recuperada del tiempo: el Mapa de Producción de la República Mexicana (Rutas marítimas), de Miguel Covarrubias, obra dañada durante el terremoto de 1985 y restaurada especialmente para esta exposición por especialistas del Cencropam.

La muestra se divide en cuatro ejes temáticos que funcionan como estaciones de un largo viaje visual: Imaginarios, donde nacen las primeras representaciones del territorio; Rutas y destinos, dedicado al auge del turismo y las travesías culturales; Cuerpos turísticos, que explora la vestimenta y la diversidad regional como emblemas identitarios; y Epílogo, una reflexión sobre la manera en que hoteles y campañas publicitarias ayudaron a vender la imagen idílica del país.

En las salas dialogan nombres fundamentales del arte mexicano y latinoamericano como Diego Rivera, Carlos Mérida, Angelina Beloff, Cordelia Urueta y Jorge González Camarena.

Más que una exposición histórica, México: ruta y destino funciona como un espejo de época: uno donde conviven volcanes, ferrocarriles, mercados, trajes regionales y hoteles de lujo; un mosaico de imágenes que alguna vez definieron la idea de México para el mundo y que hoy regresan para preguntarnos cuánto de ese relato sigue vivo.