Por Ariadna Arizmendi

Coneme / “Esto es un sueño… hoy aquí en el Zócalo, y siempre, para siempre, somos uno”. Con esa frase que desató una ovación multitudinaria, Shakira puso el broche de oro a su paso por México con Las Mujeres Ya No Lloran World Tour, ante más de 400 mil personas congregadas en el corazón del país.

La noche fue histórica. El Zócalo de la Ciudad de México, la Alameda Central y el Monumento a la Revolución se transformaron en un mar de voces que corearon cada canción de la artista colombiana. Las calles aledañas —16 de Septiembre, Madero, 5 de Mayo, Pino Suárez y 20 de Noviembre— vibraron con un entusiasmo pocas veces visto, confirmando que la capital mexicana fue escenario de una cita destinada a quedar en la memoria colectiva.

El concierto gratuito fue organizado de manera conjunta por el Gobierno de la Ciudad de México, encabezado por Clara Brugada, y Grupo Modelo a través de Corona, en el marco de su centenario, con producción de OCESA. La logística y el operativo de seguridad permitieron que la velada concluyera con saldo blanco, en un despliegue que fue reconocido por asistentes y autoridades.

Desde el primer acorde, Shakira reafirmó su estatus de superestrella global. Una producción de alto nivel, juegos de luces y pantallas monumentales acompañaron un repertorio repleto de éxitos como Antología, Loba y Bzrp Music Sessions, Vol. 53, que hicieron retumbar la Plaza de la Constitución como pocas veces en su historia.

Al salir al escenario, entre destellos de color y un coro ensordecedor, la cantante agradeció la lealtad de sus seguidores: “Muchísimas gracias a los que han estado acampando desde temprano bajo el sol. Como siempre, venciendo todos los obstáculos junto conmigo. Hoy tengo una mezcla de emoción, nostalgia y agradecimiento, porque es el último día de nuestra gira en México, mi casa”, expresó conmovida.

La euforia no se limitó al primer cuadro. En la Plaza de la República y en inmediaciones de la Alameda Central se instalaron decenas de pantallas gigantes para garantizar que miles de personas disfrutaran el espectáculo con seguridad. Durante más de dos horas, la voz de Shakira estremeció cada rincón del Centro Histórico.

La transmisión estuvo disponible únicamente a través del canal oficial de YouTube de la cantante, debido a restricciones de derechos de autor, por lo que el Gobierno capitalino no replicó la señal.

Más allá de lo artístico, el impacto fue también económico y social. De acuerdo con cifras de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de la Ciudad de México (CANACO CDMX), el evento generó una derrama estimada en 403 millones 614 mil pesos en sectores como hotelería, restaurantes y comercios.

Con este cierre multitudinario, Shakira no solo reafirmó su vínculo con uno de sus públicos más fieles —que la abrazó “como a una mexicana”—, sino que consolidó un capítulo trascendental en la historia musical de la capital, demostrando que su música, como ella misma dijo, une para siempre.