Por Daniel Gómez Trejo
Coneme / La Ciudad de México avanza en la transformación de su modelo de gestión de residuos. Con un recorrido por la Estación de Transferencia y Planta de Selección de Azcapotzalco, Roberto Castillo, Director General de la Agencia de Gestión Integral de Residuos (AGIR), explicó cómo la separación cotidiana de residuos está cambiando la relación de las personas con su ciudad y con el medio ambiente.
«El primer paso es no generar el residuo», dijo Castillo, marcando el espíritu de una política pública que parte de lo más básico: la prevención. Para el titular de la AGIR, la prioridad de la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, es transformar la forma en que se generan y manejan los residuos, y construir una ciudad más limpia desde la raíz.
La separación que se pide a las personas es sencilla: los reciclables como el papel, cartón, envases de plástico, latas, envases de vidrio y envases multicapas; y los no reciclables como los residuos sanitarios, pañales, colillas de cigarros, toallas sanitarias y chicles se entregan los lunes, miércoles, viernes y domingos, pero en bolsas separadas, Los orgánicos, como los restos de comida, poda y jardinería, se recolectan los martes, jueves y sábados. Un esquema claro, cercano, pensado para que cualquier vecina o vecino pueda cumplirlo sin complicaciones.
La razón de fondo es económica y ambiental a la vez. «Si está mezclada, es basura sin valor», señaló Castillo. La separación, en cambio, permite que los residuos tengan una segunda vida. Las y los asistentes al recorrido pudieron constatar que la planta ha sido fortalecida para recibir los residuos y separarlos para recuperar los reciclables, lo que permitirá eficientar el procesamiento y garantizar que esos materiales regresen al ciclo productivo. La instalación recibe y procesa mil toneladas de residuos al día.
La escala del sistema da dimensión al reto. La ciudad opera con poco más de 2,500 camiones que cargan entre cinco y seis toneladas cada uno. Mandar todo eso directo a un relleno sanitario sería, en palabras de Castillo, «tremendamente ineficiente y contaminante«. Las plantas de selección como la de Azcapotzalco hacen posible un aprovechamiento que, de otra manera, se perdería por completo.
Y cada decisión individual suma. «Cada tonelada separada es una tonelada menos de emisiones«, subrayó el director de AGIR. Cuando la ciudadanía asume su responsabilidad, el resultado es colectivo: «Vivimos en una ciudad amigable con el medio ambiente.»
Este programa es parte de la apuesta del gobierno de Morena por una ciudad que cuida a todas las personas, que mejora sus servicios desde lo cotidiano y que construye bienestar desde la cercanía con quienes la habitan.
