Por Monserrat Hernández
Argonmexico / MÁLAGA, España.– La tarde-noche del domingo, un grave accidente ferroviario ocurrido en el término municipal de Adamuz, en la provincia de Córdoba, convirtió a España en escenario de una de las mayores tragedias de la alta velocidad, luego de la colisión entre un tren de la operadora Iryo y un convoy Alvia de Renfe, que dejó un saldo provisional de 39 personas fallecidas y más de 150 heridas.
De acuerdo con los primeros reportes oficiales, el siniestro se registró alrededor de las 19:40 horas, cuando un tren Iryo que cubría la ruta Málaga–Madrid, con cerca de 300 pasajeros a bordo, descarriló en un tramo recto de la vía. Tres de sus vagones traseros invadieron el carril contrario justo en el momento en que circulaba un tren Alvia con destino Madrid–Huelva, provocando una colisión frontal de gran violencia.
El impacto ocasionó que al menos dos coches del Alvia cayeran por un terraplén de aproximadamente cuatro metros, mientras varios vagones quedaron severamente deformados. Los servicios de emergencia describieron el escenario como “dantesco”, con estructuras metálicas retorcidas y pasajeros atrapados entre los restos.
Hasta la última actualización emitida a las 15:00 horas del lunes, las autoridades confirmaron la muerte de 39 personas, entre ellas el maquinista del tren Alvia. Además, 73 personas permanecen hospitalizadas en distintos centros médicos, principalmente en el Hospital Reina Sofía de Córdoba y el Hospital de Andújar. Del total de lesionados, 24 se reportan en estado grave, 12 de ellos internados en la Unidad de Cuidados Intensivos, incluyendo al menos un menor de edad.
Como consecuencia del accidente, la circulación de trenes de alta velocidad entre Andalucía y Madrid quedó completamente suspendida. El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) informó que los trabajos de retiro de vagones, reparación de la vía y restitución de la catenaria dañada podrían extenderse varios días, por lo que el servicio no se restablecería, al menos, antes del miércoles 21 de enero.
Ante la magnitud de la tragedia, el Gobierno de España decretó tres días de luto oficial en todo el país. En ciudades como Málaga y Huelva se realizaron minutos de silencio y se habilitaron oficinas especiales de atención para familiares de las víctimas, además de un polideportivo en Adamuz como centro de apoyo psicológico.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó el accidente como “tremendamente extraño”, al señalar que la vía había sido renovada recientemente, el tramo presentaba buena visibilidad y el tren Iryo, fabricado en 2022, había pasado una revisión técnica apenas cuatro días antes del siniestro. Las investigaciones se centran en posibles fallos técnicos, como inestabilidades en la rodadura o problemas en la catenaria, descartándose de manera preliminar un error humano debido a los sistemas automáticos de seguridad.
Tras la conferencia de prensa ofrecida en el puesto de mando avanzado instalado en Adamuz, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afirmó que el accidente representa “una herida abierta para todo el país” y advirtió que las cifras de víctimas podrían incrementarse conforme avancen las labores de rescate. Señaló que existen pasajeros reportados como desaparecidos que no figuran en las listas hospitalarias.
El mandatario se comprometió a una investigación exhaustiva “caiga quien caiga” para esclarecer por qué fallaron los sistemas de seguridad en una línea de alta velocidad considerada de las más modernas de Europa.
En la zona del accidente ya operan grúas de gran tonelaje procedentes de Sevilla y Madrid, cuyo objetivo es retirar los vagones semienterrados y confirmar si existen más víctimas atrapadas bajo los restos. Las labores avanzan con extrema cautela debido a la inestabilidad del terreno y a la necesidad de preservar las pruebas judiciales antes de mover los ejes de los trenes involucrados.
