Por Monserrat Hernández

Coneme / Con el objetivo de regular el uso de la Inteligencia Artificial (IA) en sectores estratégicos del país y atender tanto sus beneficios como los riesgos asociados a su implementación, la senadora del Partido Verde Ecologista de México, Juanita Guerra Mena, presentó una iniciativa para expedir la Ley General para el Uso y Control de la Inteligencia Artificial en los Sectores Público y Privado.

La legisladora explicó que la Inteligencia Artificial se define como un sistema basado en máquinas con capacidad de adaptación, diseñado para cumplir objetivos explícitos o implícitos a partir del procesamiento de la información que recibe, con la finalidad de generar resultados determinados.

Reconoció que, aunque en México la Inteligencia Artificial se acepta y utiliza desde hace aproximadamente seis años, su aplicación carece de un marco normativo específico, a pesar de que el país lidera el crecimiento de empresas dedicadas a esta tecnología en América Latina, lo que hace urgente la creación de una ley que regule su uso, particularmente en los ámbitos público y privado.

Detalló que la iniciativa busca atender diversas necesidades, entre ellas la capacitación educacional y laboral en el uso y aplicación de la Inteligencia Artificial, el desarrollo e inclusión de empresas actuales y emergentes en este sector, la atención a la problemática ambiental, la protección de los derechos de autor y la propiedad intelectual, así como su aplicación en áreas sensibles como la salud, el ámbito militar y el judicial.

En materia educativa, señaló que resulta indispensable implementar programas en todos los niveles de enseñanza y en todas las carreras profesionales, incorporando asignaturas en las que especialistas en Inteligencia Artificial expliquen cómo aplicar esta tecnología en el entorno laboral.

Respecto a la capacitación laboral, indicó que las empresas deberán adaptar contenidos tecnológicos a las necesidades de las y los trabajadores, mediante recursos visuales e interactivos que fomenten el aprendizaje, además de integrar de forma responsable las nuevas herramientas tecnológicas en sus sistemas de operación.

La senadora manifestó su preocupación por el impacto ambiental asociado al uso de la Inteligencia Artificial, al advertir que el consumo de agua para enfriar centros de datos puede alcanzar hasta 25.5 millones de litros incluso en instalaciones pequeñas, por lo que la propuesta contempla establecer límites y exigir prácticas ambientales que reduzcan la huella de carbono de las empresas del sector.

Añadió que otra de las principales inquietudes sociales se relaciona con el uso de la Inteligencia Artificial en el ámbito artístico, ya que los modelos se entrenan con obras ajenas, lo que dificulta identificar qué creaciones son resultado de esta tecnología y cuáles corresponden a autoría humana.

Asimismo, planteó la necesidad de adoptar sistemas de diagnóstico asistidos por Inteligencia Artificial en hospitales públicos, con el fin de mejorar la precisión y rapidez en la detección de enfermedades mediante el análisis automatizado de radiografías, tomografías y resonancias, especialmente en regiones con escasez de personal médico especializado.