Por Liszet Omaña / Colaboración especial

Coneme / Hoy, a 57 años de la masacre de Tlatelolco, recordamos a los estudiantes que fueron asesinados en 1968 por atreverse a exigir libertad y justicia.

La herida de ese día sigue abierta, porque la impunidad se repite. Décadas después, México volvió a vivir el dolor con la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en 2014, otro crimen de Estado que aún clama por verdad.

Cada 2 de octubre no solo conmemoramos el pasado: también recordamos que la lucha de aquellos estudiantes sigue viva en las voces que hoy piden justicia, memoria y dignidad.

Porque mientras haya jóvenes desaparecidos, presos o silenciados por exigir un mejor país, 2 de octubre no se olvida.