*Inaguantable el Modelo Neoliberal de Producción Agropecuaria

Coneme / Pa´tras Monsanto, o como se llame… Al cumplir el decreto presidencial del 13 de febrero de 2023, para erradicar en México el uso de agrotóxicos y maíz transgénico, el Senasica, el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (Conahcyt) y otras dependencias anunciaron que sí es posible producir alimentos sin glifosato.

Desarrollaron tres formulaciones nuevas, 100 por ciento mexicanas, con eficiencias de más del 90 por ciento, en proceso de escalamiento a nivel industrial. El nuevo herbicida cuenta con dictámenes técnicos de efectividad biológica por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica).

Además, se han probado tres bioherbicidas mexicanos comercialmente disponibles y tres en el mundo, todos con eficacia superior al 90 por ciento en fases pre y postemergente: Beloukha, Burn Out Fórmula 2 y Weed Zap, con aprobación en la Unión Europea y Estados Unidos. Todos disponibles comercialmente en inicio de aprobación regulatoria.

Los preexistentes y nuevos, en condiciones para el escalamiento industrial con una producción inicial de tres millones de litros, posibles de incrementarlos mediante transferencias de tecnología, según la demanda nacional. Sobresale la importancia de la producción comunitaria de bioinsumos.

En la conferencia de prensa “Atención al decreto para prescindir del glifosato en México. Es posible producir alimentos sin agrotóxicos, alternativas viables al glifosato”, participaron: la Vocería del Gobierno de México, Conahcyt, las secretarías de Bienestar y de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader); la Procuraduría Agraria (PA); y la comunidad científica responsable de los 85 proyectos científicos en el campo mexicano.

En coordinación con Producción para el Bienestar (PPB, Sader) y Sembrando Vida (Bienestar) se han producido 67.8 millones de litros de bioinsumos líquidos y 350 mil toneladas de bioinsumos sólidos: 45.8 millones de litros y 231 millones de toneladas, respectivamente, provienen de las biofábricas de Sembrando Vida.

Además, cuentan con capacidades para continuar y ampliar la producción en 18 mil 200 Comunidades de Aprendizaje Campesino (CAC) del programa Sembrando Vida, cuatro mil escuelas de campo de PPB, 30 mil 290 espacios de producción de bioinsumos en el país, y más de 688 mil productores capacitados para elaborar y aplicar bioinsumos e implementar prácticas agroecológicas.

Ante un contexto en que planeta, campo y humanidad no aguantan más el modelo industrial neoliberal de producción agrícola, causante de gases con efecto invernadero, acaparamiento de tierra, estragos en la salud humana y animal, y la perdida de la biodiversidad, el decreto presidencial pone a salud y ambiente como prioridades.

Su aplicación, y otros programas del Gobierno de México, pusieron en marcha de facto una transición agroecológica sin precedentes; producirán cinco millones 200 mil hectáreas con un millón 950 mil productores, en sistemas agroecológicos que dejaron de usar glifosato. Además, en México se tienen 658 mil hectáreas de agricultura orgánica certificada, donde participan 215 mil productores.

Sembrando Vida muestra cómo es posible reforestar y, al mismo tiempo, producir alimentos y generar empresas sociales con base en la organización comunitaria y autosustentable, que transforman a las y los campesinos en sujetos sociales que generan bienestar y salvaguardan decenas de especies de la riqueza biocultural de México.

Significan una proporción muy alta de la biodiversidad mundial y de alimentos que se consumen en el país y el mundo. Y es que, los pequeños productores aportan 60 por ciento de la producción nacional de maíz para consumo humano. Son quienes han provisto de alimentos antes de que llegaran los transgénicos y el glifosato.

Las comunidades campesinas y de pequeños productores son poseedores de saberes milenarios. Juegan un papel fundamental en la preservación de las especies y variedades nativas, en procurar la megabiodiversidad nacional y en sistemas agroforestales incompatibles con el glifosato.

 

Mediante datos públicos, la disminución de la cuota de importación de glifosato, desde 2019, no ha implicado la caída de la producción de alimentos como maíz y otros, por lo que no hay evidencia de riesgo en producir alimentos sin glifosato para 2024.

La Subsecretaría de Autosuficiencia Alimentaria de la Sader alerta que el ciclo de siembras primavera-verano 2024 ha iniciado sin ningún contratiempo, cuando la mayoría de los productores de pequeña y mediana escala utilizan semillas criollas bajo el sistema milpa, maíz intercalado con árboles frutales y sistemas agroforestales.

La mayoría de estos productores no usan glifosato o están, desde hace cinco años, bajo sistemas de transición agroecológica que les han permitido prescindir o reducir al máximo el uso del glifosato y otros agrotóxicos, aumentan rendimientos y reducen costos de producción e impactos ambientales no deseados.

Así, con base en los hallazgos de la Encuesta Nacionalde Uso de Glifosato (ENUG), desarrollada por Conahcyt con la PA, se determinó que el uso nacional de glifosato es de poco más de dos millones de litros y la mayoría de las y los productores de núcleos agrarios aún produce sin este agrotóxico.

Incluso, tanto los que usan glifosato como los que no, independientemente de tratarse de grande, mediana o pequeña escala, incorporan también prácticas adicionales como el deshierbe con machete y manual, labranza mediante el uso de animales, rotación de cultivo, uso de desbrozadora, asociación de cultivos, control mediante fuego, adelanto de siembra y uso de otros herbicidas.

Esto demuestra que las prácticas incluyendo las tradicionales, manuales o el uso de maquinaria pueden seguir siendo la base del manejo de arvenses, prescindiendo del glifosato. La seguridad y soberanía alimentaria de México nunca ha dependido ni debe depender de un agrotóxico importado.

Veracruz, Chiapas, Campeche, Guerrero y Tabasco, son los estados que reportan mayor penetración del uso de glifosato en el cultivo de maíces tanto híbridos como nativos, pese a no estar autorizado. Coinciden con gran número de hijos de campesinos enfermos de cáncer.

Datos de la ENUG, sustentados en casi 8 mil encuestas válidas aplicadas implican representatividad y equitatividad de muestreo con un nivel de confianza del 95 por ciento, revelan que sólo 44 por ciento de los productores encuestados usan glifosato, de ellos, sólo 8.7 por ciento corresponde a gran escala, 34.1 por ciento mediana y 57.2 pequeña.

No hay duda, en el agro de nuestro país se puede producir sin glifosato y sin agrotóxicos, con mayores rendimientos, utilidades, beneficios ambientales y de salud. Por lo tanto, Monsanto, Bayer o como le nombren ahora, dejarán de ser utilizados en México. ¿Alimentarán esos empresarios a sus familiares con Glifosato?

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