¿Quién mató a Buendía?

Por Alberto Woolrich

Coneme / El proditorio homicidio calificado cometido en la persona del periodista Don Manuel Buendía aquella tarde, en la zona rosa, conmocionó al gremio del periodismo en la fecha de su ejecución, la investigación perpetrada con el fin de dar con el responsable sigue siendo un fiasco por la fabricación de demostrativas a fin de implicar a uno que otro inocente, dejando en completa impunidad al narcopolítico responsable de ello, los verdaderos homicidas materiales actuaron sabedores de su impunidad, actuaron con confianza para eliminar a un periodista que estorbaba los designios de la narcopolítica incipiente de aquél entonces, como incipiente lo era el personaje responsable de ello.

Todos recordamos también el homicidio posterior en la persona del dignísimo Magistrado Abraham Polo Uscanga, propietario de una verdad muy ligada con la corrupción que denunciaba. Corrupción de la cuál se percató siendo alto funcionario de la Procuraduría de Justicia de ésta Ciudad Capital.

¿A caso será que existe una liga entre ellos?

Desde luego, la muerte de Abraham Polo Uscanga se debió al hecho de atar cabos posteriores a la detención de Rafael Moro Ávila, sobrino nieto del Señor Presidente de la República Don Manuel Ávila Camacho. Los homicidios efectuados en aquellas épocas, nos demuestran, sin equívoco alguno, que a la incipiente narcopolítica no se le iba a paralizar en mentes para asesinar al que se atreviera a tratar de investigarla. 

Seguramente esos homicidios, tampoco debidamente aclarados, están conectados con otras desgracias; ya no al gremio del periodismo y de la abogacía, desgracias a México. El documental exhibido por NETFLIX el día 14 de julio del año en curso, va a permitir aperturar la caja de pandora, va a permitir exhibir que los buenos no fueron buenos y que los malos no fueron malos. Intelligenti pauca.

Desgraciadamente las indagatorias de aquellos asuntos, fueron manejadas por intereses obscuros de corrupción, por incipientes intereses de narcopolítica, a quien estoy cierto no les tembló la mano para incriminar a inocentes a fin de encubrir a responsables. Quieren un dato: ahí está el rancho del Estado de Veracruz, a los investigadores de mañana se les deja la tarea. En ese rancho se almacenaba cocaína, constancia de ello se encuentra en la indagatoria que el Fiscal General de la República no ha querido investigar por tratarse de narcopolítica.

Ya es tiempo que se llegue a fondo en asuntos en los que está involucrado el narcopolítico más poderoso de la historia jurídica nacional, desde hace ya muchos años la Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, no sólo lo ha denunciado, sino lo probará. Queda en manos del Primer Magistrado de la Nación Andrés Manuel López Obrador, desentrañar el misterio de los ranchos de Veracruz y si él lo ignora, de la mano lo guiamos y con ello encarcelamos al narcopolítico acusado desde tiempo atrás. 

Esa es la opción para limpiar a México.

Caiga el que sea responsable, esa deberá ser la consigna de su cuarta transformación en el complicado y a la vez clarísimo caso de la narcopolítica.

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