Por Alfredo Martínez de Aguilar

Dada la trascendencia del mensaje de la homilía de Monseñor Pedro Vázquez Villalobos, Arzobispo de
Antequera Oaxaca, compartimos su reflexión del domingo de la XIX Semana del Tiempo Ordinario.
En este momento de gran prueba llamó a fortalecer la fe y poner nuestra seguridad en Dios. “Cuida tu vida y
la de los demás, no entremos ni salgamos con miedo. Salgamos tranquilos, protegidos y adelante”.
No estamos todavía enfermos, ¿verdad?… todavía no ha llegado el Covid a nosotros, pero si empezamos
nosotros a pensar en el Covid, y cómo se contagió aquel y aquel y decimos: “híjole, ¿y si yo me contagio?”…
¡No! Usted haga lo que tiene que hacer, cuídese. Una de las cosas importantes en este momento es usar
cubrebocas. Merece mi vida que yo me lave las manos con frecuencia, entonces, hay que hacerlo.
¿No merece nuestra vida y no merece la vida del otro que yo ande con cubrebocas, que yo salga a la calle así,
no lo merece mi vida, que utilice esta medida preventiva?, preguntó desde la capilla del arzobispado.
“Sí lo merece y lo merece mi hermano, también el que me cae gordo lo merece, respondió. Si él no anda así,
es otra cosa, pero mi responsabilidad es que yo ande así, protegido para poder proteger y protegerme”.
Ante el desplome de la economía por la parálisis y crisis laboral, por la pandemia dijo: “A ver… no hubo
Guelaguetza y qué nos pasó ¡Ah! Los que piensan en el dinero dicen: “¿cómo que no nos pasó, Monseñor?
“Nadie vino a hospedarse a nuestros hoteles, nadie compró en nuestros restaurantes y tiendas, nuestra
economía se vino abajo, andamos por los suelo ¿Y no sabes andar por los suelos? ¿A poco tú no gateaste?”.
“¡Todos anduvimos por los suelos!… y nos fuimos levantando ¡Ah! Eso mismo va a pasar con la pandemia del
Covid-19, nos vamos a ir levantando poquito a poquito… poquito a poquito… Tranquilos”, pidió el prelado.
Monseñor Pedro Vázquez Villalobos exhortó: Olvídese de sus preocupaciones, de sus angustias, de sus
dolores, de sus dificultades, de sus necesidades y en silencio sienta la fuerza de Dios y poder fortalecerse.
Dios está en usted, sienta su presencia, siéntase seguro, no en otra cosa, sólo en Dios. Haga que esa fe crezca
para ser un hombre o una mujer de fe profunda, de fe grande que lo debe de llevar a encontrarse con Dios.
En su bautismo, Dios le regaló el don de la fe. Si su fe es grande, podrá superar todas las pruebas, podrá salir
adelante. No se acepta a Dios, porque se cree que va contra nuestra libertad, que nos exige más de la cuenta.
El Arzobispo de Antequera Oaxaca reconoció que hay muchos momentos difíciles en la vida, parece que
nuestra barca se hunde, que nuestra casa y proyectos de vida se vienen abajo. No pierda su fe en el Señor.
“Tú, Señor, nos vas a sacar adelante y Tú sabes cómo. Yo haré lo que esté a mi alcance, lo que esté en mí…
voy para adelante porque Tú vas conmigo y yo voy contigo”. La fe se traduce en seguridad y autoestima.
Dios sólo nos pide lo que podemos hacer y no más. Lo que es posible y está al alcance nuestro, lo que es por
nuestro bien. No nos pide cosas imposibles y que vayan contra nosotros, sino a favor de nosotros.
Aunque sienta que la barca se hunde y que la tempestad está sobre usted, su fe lo sacará adelante, porque
sentirá la fuerza divina y caminará sabiendo que no va solo en el camino, que Dios va y está con usted.
La Palabra Divina nos ayuda en diferentes momentos de la vida a no sentirnos solos, abandonados a nuestras
fuerzas, a nuestras capacidades. Podemos sentir, siempre, el auxilio y la fuerza de Dios que está en nosotros.
¡Cuánto dolor padecen muchos de nuestros hermanos al ver que sus seres queridos no andan bien, van por
caminos equivocados, torcidos y, por más que le hablan a sus oídos y su corazón, no quieren corregirse!
“Hay dolor, hay tristeza, desilusión, sobre todo, de nuestros padres que quieren lo mejor para sus hijos y no
hay respuesta, no se corrigen, muchas palabras que salen de un corazón que ama y no son escuchadas”.
Pidió aprender a no distraerse en la vivencia de la fe. Lo más importante es que usted tenga fe para alcanzar,
que no le distraigan tantas cosas, sufrimientos y penas, ponga su seguridad y su fe, en el Señor y Dios sabrá.
Monseñor Vázquez, recomendó, en el silencio de su corazón, encuéntrese con Dios, no en el ruido. Guarde
silencio, olvídese de todo, cuando usted, a veces tal vez, siente dolor y tristeza por sus seres queridos.
“Olvídese de sus preocupaciones, de sus angustias, de sus dolores, de sus dificultades, de sus necesidades y
guarde silencio para sentir la fuerza de Dios y poder fortalecerse”, subrayó el pastor de la feligresía católica.
El profeta Elías sintió la presencia de Dios en el murmullo de una brisa suave, en el silencio y suavidad del
viento, no en el fuego, el trueno, ni en el terremoto, no en esas cosas extraordinarias, sino en algo tranquilo.
“Busque la tranquilidad para sentir que ahí está Dios y que no lo ha abandonado. Para eso, se necesita que
guarde usted silencio en su interior y eso le llevará a sentir mucha paz, mucho gozo en el Señor”.
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